¡Otra investigación sobre él 11 de septiembre!“, me diran ustedes y es verdad que estas no faltan (en la red) y ya no dejan lugar a mucha duda acerca de la veracidad de la versión oficial de los hechos. Otra investigación entonces pero esta vez no leerán nada sobre la famosa teoría de la caída libre o sobre la ausencia de avión en el Pentágono. Este trabajo enfoca en otra dirrección, hacia otros eventos que ocurrieron al mismo tiempo que los ataques, y para ser más preciso, que empezaron justo antes, lo que hace de ellos toda una intriga o “información privilegiada” en la jerga judicial.
El uso de información privilegiada es un delito mercantil cometido por una persona que compra o vende valores mobiliarias en base a informaciones no disponibles para los demás; el uso o la divulgación de elementos privilegiados puede permitir ganancias ilícitas durante transacciones mercantiles, lo que está prohibido por la reglamentación de contról de los mercados financieros. Por lo tanto, esta investigación intenta establecer la conexión entre las personas que han hecho grandes ganancias a partir del 11 de septiembre y los que hubieran podido saber esa misma mañana que cuatro aviones iban a cambiar la Historia.
También descubriremos que ciertos fenómenos de acumulación de cargos o de “puerta giratoria” proporcionan a algunos organismos tentacularios y familias políticas el poder (que se resume a veces en detención de información) para actuar en varios sitios al mismo tiempo, con la total impunidad y en el mayor secreto, controlando perfectamente los riesgos colaterales. Miembros de la dinastía Bush y altos responsables de la C.I.A son de esas personas que realizaron enormes beneficios a partir de la detención de información privilegiada este díaNos interesaremos, por ejemplo, al grupo financiero Carlyle, que juntaba en su cabeza, en el momento de los hechos, personalidades claves de la política, de la inteligencia y del mundo de los negocios, alumbrando posibles conflictos de interés en relación con los atentados. Esta investigación ofrece entonces una visión diferente de la otra cara del 11 de septiembre 2001, siguiendo el dinero para saber a quién benefició el crimen…

398eb-stock911La cantidad de información acerca de las transacciones financieras ejecutadas justo antes de la colisión de los aviones o sobre las entidades que se ocultan detrás de estos movimientos bursatiles es impresionante, cuando uno busca un poco. Lo más difícil para intentar resumir los hechos aquí es de saber por dónde empezar. Presentamos inicialmente las operaciones sospechosas dichas de información privilegiada.
Poco después del 11 de septiembre, los medios de comunicación informan de que American Airlines y United Airlines, las dos aerolíneas cuyos aviones fueron secuestrados, hicieron el objeto de intensas especulaciones bajistas sobre el valor de sus acciones en los días previos a los ataques. Estas especulaciones bajistas se han traducido por un aumento repentino de compras de opciones de venta (*), un tipo de transacción mercantil utilizada cuando un inversionista está apostando a que el precio de una acción está a punto de caer. (Before attack: Many put options of hijacked planes’ parent companies purchased, The Associated Press) (U.S., Germany, Japan investigate unusual trading before attack, Bloomberg Financial News) (New scrutiny of airlines options deals, Christian Berthelsen) (Data shows heavy airline-stock short selling, Christian Berthelsen) (More Unusual Market Activity Reported Before Attacks, Reuters).

wall street.jpegEntre el 6 y el 7 de septiembre de 2001 en la Bolsa Mercantil de Chicago (CBOE), la mayor bolsa de opciones en América del Norte, 4.744 opciones de venta sobre acciones de United Airlines se compran frente a sólo 396 opciones de compra, lo que representa 25 veces el promedio de las transacciones generalmente ejecutada sobre esta aerolínea. En el caso de que estas opciones fueron compradas por personas con conocimiento previo de la inminencia de ataques, estos iniciados han hecho una ganancia de casi 5 millones de dolares. El 10 de septiembre, el día antes de los ataques, son 4.516 opciones de venta sobre acciones de American Airlines que se adquieren contra 748 opciones de compra, casi 11 veces el promedio diario observado durante los meses anteriores. Una vez más, en el supuesto de que estas operaciones estén hechas gracias a una “información privilegiada“, los beneficiarios han embolsado una ganancia de casi 4 millones de dolares.
Ninguna otra compañía ha sido el escenario de tales especulaciones bajistas sobre su valor mercantil y nada justifica este desequilibrio. Estamos hablando de abuso de información privilegiada no relevado por la justicia, sorprendente en tal caso si ignaramos el hecho de que, en el momento de los hechos, el presidente de la Securities and Exchange Commission (el organismo federal americano de reglamentación y control de los mercados financieros, una especie de “policia de la borsa” americano), Arthur Levitt, estaba en el mismo tiempo empleado como asesor del Grupo Carlyle, un gigante financiero en manos de la familia Bush, de la familia Bin Laden y también de directores de la C.I.A, que hizo grandes ganancias gracias a los ataques como lo veremos al final de este artículo.

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Michael Ruppert

Revelaciones el 29 de septiembre 2001 por el San Francisco Chronicle recogidas el 14 de octubre por el diario británico The Independent: 2,5 millones de dólares de ganancias provenientes de la especulación llevada a cabo sobre las acciones de United Airlines justo antes del 11 de septiembre han sido abandonadas (Suspicious profits sit uncollected / Airline investors seem to be lying low, Christian Berthelsen). Según Michael Ruppert, un antiguo inspector de la LAPD, famoso por haber descubierto el tráfico de drogas de la C.I.A y autor de una investigación sobre los abusos de información privilegiada del 11 de septiembre, el abandono de 2,5 millones de dólares de ganancias sobre las opciones de venta de United Airlinesconstituyen claramente una prueba sensacional de que había abuso de información privilegiada en el aire“. Sin duda, el inversor en cuestión ha tenido miedo de ser arrestado si se presentaba para reclamar el dinero, “No veo ninguna otra explicación para el hecho de que alguien abandona $ 2.500.000” (Crossing the RubiconThe Decline of the American Empire at the End of the Age, Michael C. Ruppert, Pdf, Conferencia en video).
Una fuente cercana a los mercados americanos confiaba al San Francisco Chronicle: “Por lo general, si una persona tiene una oportunidad como esta, toma el dinero y huye corriendo. La persona que hizo esto, sea quien sea, no esperaba que los mercados estuvieran cerrados durante cuatro días [dando tiempo a los investigadores para identificar la transacción anómala]. Huele muy mal” (Suspicious profits sit uncollected / Airline investors seem to be lying low, Christian Berthelsen). Estas revelaciones, particularmente embarazosas, fueron totalmente eclipsados por la SEC (Securities and Exchange Commission), como por la Comisión de Investigación sobre el 11 de septiembre. Pero los títulos de United Airlines y American Airlines no son los únicos que fueron el escenario de transacciones financieras sospechosas en la víspera de los ataques.

freshfields11-w960h640El escenario es idéntico para numerosas empresas que tenían oficios en (o cerca de) las Torres Gemelas, incluyendo las compañías financieras Merrill Lynch (florón del Grupo Carlyle), Bank of America y Morgan Stanley. 2.157 opciones de venta de Morgan Stanley, el inquilino principal del World Trade Center (22 pisos), fueron adquiridos en la Bolsa de Chicago durante los 3 días antes de los ataques, mientras que el volumen ordinario para estas opciones ascendía a sólo 27 contratos por día antes del 6 de septiembre. Suponiendo que estos contratos de opciones se compraron en base al conocimiento previo de los ataques que venían, sus compradores han podido obtener un beneficio de por lo menos $ 1.2 millones.
12.215 opciones de venta de Merrill Lynch que tenía su sede cerca de las Torres Gemelas fueron adquiridas dentro de los 4 días precediendo los ataques contra un promedio diario de 252 anteriormente (fuente 1, 2). Si estos contratos de opciones fueron compradas por “iniciados”, su ganancia es de aproximadamente $ 5,5 millones (U.S., Germany, Japan investigate unusual trading before attack, Bloomberg Financial News).
En cuanto a Bank of America, que tenía oficinas en cuatro pisos de la Torre Norte, las compras de opciones de venta fueron multiplicadas por cinco entre el 6 y el 7 de septiembre, hasta alcanzar más de 5.900 contratos (Bank of America among 38 stocks in SEC’s attack probe, Bloomberg News).

wall-street-highEl sector de los seguros, que tuvo que pagar miles de millones para cubrir las pérdidas debidas a los ataques, fue también el escenario de actividades de misma naturaleza.  Entre el 6 y el 10 de septiembre, Citigroup, del clan Rockefeller, acumula una gran cantidad de opciones de venta, 45 veces superior a su promedio diario. Citigroup es entonces la empresa matriz de Travelers Insurance, que pronto se verá reclamar $ 500 millones para los daños, así como de Salomon Smith Barney, que ocupa entonces casi diez pisos del edificio 7 del WTC. Por extraño que parezca, Salomon Smith Barney tiene en su equipo de consultores tanto a Donald Rumsfeld, entonces secretario de Defensa y fundador del think tank neoconservador Project for the New American Century que habla de la necesidad de una crisis mayor como un nuevo Pearl Harbor para  accelerar su agenda de conquistas en el medioriente dos años antes de los ataques; y Dick Cheney, entonces vicepresidente de Estados Unidos y gran beneficiario de las futuras guerras para el petroleo por ser el presidente saliendo de la multinacional petrolera Halliburton (Halliburton suspends bill for army meals, The Guardian) (Cheney’s Halliburton Ties Remain, CBS News). Salomon Smith Barney, famosa por estar involucrada en el escándalo de los bonos del Tesoro (Ex-Salomon Chief’s Costly Battle, The New York Times), está también implicada en el tráfico de información privilegiada alrededor del 11S como lo veremos un poco más adelante.

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L. Paul Bremer decorado por George W. Bush

Mismas sospechas para la corredora de seguros Marsh & McLennan Cos: el 10 de septiembre, 1209 opciones se adquieren frente a una media diaria de 13 los días anteriores (U.S., Germany, Japan investigate unusual trading before attack, Bloomberg Financial News) (Terrorist trade probe widens, The Chigago Tribune). Marsh también ocupaba varios pisos en la Torre Sur. Es allí que se situaba la oficina del director de Marsh, L. Paul Bremer, un ex director general de Kissinger Associates, un organismo especializado en las relaciones y negociaciones entre multinacionales y gobiernos, que acaba entonces de terminar su mandato como Presidente de la Comisión Nacional sobre el terrorismo. El San Francisco Chronicle informa de que Bremer recibió muy temprano quejas según las cuales ricos árabes financiaban la red terrorista de Osama Bin Laden. En un artículo sobre el uso de información privilegiada relacionada con el 9/11, el Chronicle anuncia que “el ex presidente de la Comisión Nacional del Departamento de Estado sobre el terrorismo, L. Paul Bremer, había dicho que había obtenido del gobierno, al principio del año pasado, análisis confidenciales sobre las fuentes de financiación de Bin Laden que confirmaban la ayuda por unos ricos estados del Medio Oriente” (Suspicious profits sit uncollected / Airline investors seem to be lying low, Christian Berthelsen). El mismo 11 de septiembre de 2001, Bremer es entrevistado por la NBC y afirma que tiene la convicción de que Osama Bin Laden es responsable, que probablemente Iraq e Irán están también involucrados, y llama a las más severas respuestas militares posibles. Por razones desconocidas, Google retira tres veces el video de la entrevista de su página (Lewis Paul Bremer III on Washington DC NBC4 TV 09/11/01).

Paul Bremer Meets With Local Council In Preperation For Handover

Bremer es luego nombrado administrador civil de Iraq, un puesto que le ofrece la posibilidad de emitir decretos (orders) para modificar la sociedad y la infraestructura iraquí. Entre los famosos decretos, podemos nombrar el que prohibe el Partido Socialista Arabe Baath, el concerniendo la desmovilización del ejército iraquí y el que apruebe la creación de un Consejo de Gobierno Provisional.
En enero de 2005, después de su salida de Iraq, un informe oficial del inspector general por la reconstrucción de Iraq, Stuart Bowen, citado en el Times, señala la desaparición de $ 9 mil millones destinados a la reconstrucción de Iraq, en fraudes, corrupción y otras prácticas ilícitas. En un registro de salarios en particular, sólo 602 nombres sobre 8206 pueden ser confirmados. Otro de los ejemplos citados por el informe indica que la autoridad de la coalición autorizó los oficiales iraquíes a retrasar las declaraciones de recepción de $ 2500 millones recibidos en la primavera por el gobierno provisional a través del programa “petróleo contra alimentos” (Audit: U.S. lost track of $9 billion in Iraq funds, CNN) (US lost track of some nine billion dollars meant for Iraq’s reconstruction, Washington AFP). El embajador Bremer responde con una carta de 8 páginas que niega todos los cargos del informe.

9-11-dustUn aumento significativo de contratos tomadas justo antes de los ataques también fue detectado sobre el título de la aseguradora francesa AXA (Les enquêtes sur les transactions boursières avant les attentats tournent court, Le Monde), que también es propietaria de más del 25% de las acciones de American Airlines, por lo que los ataques son para él un “doble desastre”. Lo mismo ocurre con el sector del reaseguro que, para mapear, cubre las aseguradoras contra las grandes catástrofes (More unusual market activity reported before attacks, Reuters) (Two Big Reinsurers Say Their Attack Losses Will Hit $3.2 Billion, Dow Jones News). Transacciones delictivas fueron detectadas sobre Munich Re y Swiss Re, ambos impactadas por altura de varios miles de millones de dólares por el desastre del World Trade Center, generando ganancias para posibles “iniciados” por una suma de 3,4 millones de euros por las compras relacionadas con Munich Re y más de 8 millones por las relacionadas con Swiss Re.
Al contrario, el sector de la Defensa fue el escenario de animadas especulaciones a la alza trascendiendo por un aumento repentino de opciones de compra suscritas.
A modo de ejemplo, el fabricante de armas americano Raytheon, cuya acción subió después del 11 de septiembre, vió las suscripciones de opciones de compra sobre su título multiplicadas por seis el día antes de los ataques (Bank of America among 38 stocks in SEC’s attack probe, Bloomberg News). Raytheon es uno de los mayores proveedores de armas para el Departamento de Defensa de los EE.UU., el número 1 mundial en la producción de misiles guiados (Tomahawk y Patriot), fabricante líder de aviones no tripulados (drones), y cuya casa matriz E-Systems tiene por clientes, entre otros, la Agencia de Seguridad Nacional (N.S.A) y la C.I.A.

time_to_fight_chappatteMovimientos sospechosos también implican a los bonos del Tesoro de EE.UU., la moneda en circulación en los Estados Unidos y los mercados de oro y de petróleo. El 22 de septiembre de 2001, el presidente del banco central alemán Ernst Welteke declara que los precios del petróleo y del oro, valor refugio en tiempos de crisis, han saltado inexplicablemente justo antes de los ataques. El precio del petróleo aumentó de 13% en las 24 horas antes de los ataques, un aumento que Welteke considera “radicalmente inexplicable“, sospechando estos movimientos inusuales como el resultado de iniciados que hubieran invertido en estas materias primeras sabiendo que sus precios aumentarían después de los ataques (German Bank Probes Terrorist Insider Trading Before Sept. 11th Attacks, The Washington Post) (Bin Laden rigged oil and gold prices – bank chief, The Telegraph).
En octubre de 2001, el Wall Street Journal informa que los servicios de inteligencia de Estados Unidos han identificado una cantidad inusualmente elevada de compra de bonos del Tesoro a cinco años ejecutadas justo antes de los ataques. Una de estas operaciones fue a la cifra vertiginosa de 5 mil millones de dolares. The Wall Street Journal anota: “Los bonos del Tesoro a cinco años son una de las mejores inversiones de crisis global, sobre todo si golpea los Estados Unidos. Estos bonos son prisés porque son valores seguros, garantizados por el gobierno americano, y que por lo general aumentan cuando los inversionistas huyen de las inversiones más arriesgadas, como las acciones. El valor de estos bonos, concluye el diario financiero, por otra parte ha aumentado considerablemente después de los acontecimientos del 11 de septiembre (Treasury Bonds Enter Purview of U.S. Inquiry Into Attack Gains, The Wall Street Journal).
Entre junio y agosto de 2001, los Estados Unidos registran su tercer mayor incremento de moneda en circulación de la historia (fuente). En otras palabras, numerosas personas han convertido sus depósitos bancarios en efectivo en los meses anteriores al 11 de septiembre. Este repentino aumento del efectivo en circulación lleva el economista William Bergman, quien trabajó en la Reserva Federal de Chicago de 1990 hasta 2004, a sospechar de un posible conocimiento previo de los ataques por algún número de individuos. Él explica: “Conforme a la ley sobre el blanqueo de dinero y otras leyes, incluidas las aplicadas en tiempos de guerra o de emergencia nacional, los capitales en el sistema bancario pueden ser congelados y embargados […] Históricamente, en tiempos de guerra, la moneda en circulación se ha tendido a aumentar a expensas de los depósitos bancarios […] ¿Asistíamos a una acumulación de dinero “debajo del colchónjusto antes del 11 de septiembre, por parte de individuos que se preocupaban por el embargo de sus capitales?” (A Guide to the 9/11 Whistleblowers, GlobalResearch).

Estas transacciones fuera de lo común se registran en numerosos centros financieros en el mundo, ya sea en Francia, Alemania, Canadá, Japón, Suiza, Hong Kong, Italia, Países Bajos, España, Bélgica, Luxemburgo, Singapur y el Reino Unido (Bin Laden ‘share gains’ probe, BBC News) (EU Searches for Suspicious Trading, Fox News) (Probes into ‘suspicious’ trading, CNN). Fueron evidentes para el conjunto del mundo de las finanzas, a la excepción de los organismos de vigilancia de las operaciones mercantiles, el de China siendo presidido en la época por Liu Hong Ru, también empleado como alto consejero del Grupo Carlyle.
A titulo de ejemplo, un traider de la City en Londres, confia al Telegraph:El mercado estaba muerto. Y de repente se produjo un fuerte aumento de transacciones sobre ciertas opciones, era totalmente inesperado. Pensábamos que algo sospechoso estaba pasando“(Profits of doom, The Telegraph). El 20 de septiembre de 2001, en el canal de televisión ABC News, el experto Jonathan Viner declara: “Estos casos de abuso de información privilegiada, abarcando el mundo entero, desde Japón hasta Estados Unidos y Europa, no tienen precedentes en el historia“. La misma historia en el lado de Dylan Ratigan, director de redacción de Bloomberg News: “Podría bien tratarse del más horrible y diabólico uso de información privilegiada que todo lo que hemos podido ver en una vida […] Sería una de las coincidencias más extraordinarias en la historia de la humanidad si fuera una coincidencia” (More Attacks Planned?, ABC News). El analista y especialista de las opciones Jon Najarian es igualmente categórico: “Alguien sabía [que los ataques tuvieran lugar]” (Terrorist trade probe widens, Chicago Tribune). George Constantinides, profesor de finanzas en la Universidad de Chicago, se muestra apena más comedido: “[Las transacciones sobre el mercado de opciones fueron] tan increíble que es difícil atribuir eso a la casualidad“.

whistleblowerVarios estudios vienen confirmar el mal presentimiento que los expertos y analistas económicos han expresado a la reapertura de los mercados, entre ellos uno dirigido por el banco central alemán en septiembre de 2001 que concluye con “la prueba casi irrefutable de información privilegiada” sobre las acciones de aerolíneas y aseguradoras afectadas por los ataques (Bin Laden rigged oil and gold prices – bank chief, The Telegraph). Según Ernst Welteke, presidente del Bundesbank, “lo que hemos encontrado nos da la certeza de que personas vinculadas al terrorismo trataron de sacar provecho de esta tragedia” (German Bank Probes Terrorist Insider Trading Before Sept. 11th Attacks, The Washington Post). Welteke, desde entonces, se ha limitado a un prudente silencio. Allen Poteshman, profesor de Finanzas en la Universidad de Illinois, publica un estudio en abril de 2004 confirmando la existencia de abuso de información privilegiada sobre los títulos de United Airlines y American Airlines: “Hay evidencia de una actividad inusual en el mercado de opciones durante los días anteriores al 11 de septiembre correspondiendo a transacciones financieras sobre la base de un conocimiento previo de los ataques“, conclue (Unusual Option Market Activity and the Terrorist Attacks of September 11, 2001, Allen Poteshman) (New options put fear factor into trading, The Chicago Tribune). Un segundo estudio universitario realizado en 2007 por la Universidad de Zurich bajo la dirección de Marc Chesney, profesor de Finanzas y especialista en productos derivados, conclue que “la probabilidad de que hubo uso de información privilegiada es alta para American Airlines, United Airlines, Merrill Lynch, Bank of America, Citigroup y JP Morgan. No es una prueba legal, pero el resultado de métodos estadísticos muestra signos de irregularidades” (Detecting informed trading activities in the stock market, Marc Chesney, Remo Crameri, Loriano Mancini).

maxresdefaultDespués del 11 de septiembre, la caída de las acciones de las empresas afectadas por los ataques permite a los iniciados de cosechar unas ganancias colosales. Según las estimaciones de Phil Erlanger, ex responsable de las análisis técnicas de la sociedad de inversión Fidelity y fundador de una oficina de investigación financiera, los iniciados habrían ganado miles de millones de dólares. Andreas von Bulow, ex ministro alemán de Defensa y autor de The CIA and September 11, estima que los beneficios generados por los iniciados en promedio serían de 15 mil millones de dólares. CBS ofrece una estimación mucho más modesta al informar que las “transacciones financieras sospechosas […] podrían superar los $ 100 millones de dólares en ganancias“. (CBS, 26/09/01). Los reguladores mercantiles de una docena de países lanzarón sus propias investigaciones basadas en el reconocimiento inicial de los movimientos mercantiles sospechosos. El Director General del gendarme francés de la Bolsa (AMF, ex COB) declara entonces al periodico Le Monde: “Nuestros sistemas informáticos han detectado una […] lista de anomalías [mercantiles] sobre las cuales estamos trabajando duro“. Una decena de valores de grupos franceses están involucradas por la investigación francesa pero sus nombres no fueron revelados aunque algunos de ellos son fácilmente identificables: las empresas bajo vigilancia pertenecen notablemente al sector de los seguros (el nombre de AXA se menciona varias veces) y de la aeronáutica con EADS. Por último, la AMF estipula en su informe que “los elementos recogidos no han permitido demostrar que los grupos financieros vinculados a los instigadores de los ataques hayan sido capaces de utilizar la bolsa para realizar operaciones“. Además de Francia, investigaciones se inician en Bélgica, Suiza, Luxemburgo, España, Italia, Reino Unido, Japón, Hong Kong (U.S., Germany, Japan investigate unusual trading before attack, Bloomberg Financial News) (Bin Laden ‘share gains’ probe, BBC News) (EU Searches for Suspicious Trading, Fox News) (Probes into ‘suspicious’ trading, CNN News). El ministro de Defensa italiano Antonio Martino incluso declarara públicamente que una conspiración financiera se esconde detrás de tal especulación sobre los mercados internacionales (Investigan operaciones especulativas en bolsa antes del atentado, El Universal). Sin Embargo, una vez más, estas investigaciones oficiales llegan a no-lugares y los informes de investigación nunca se harán públicos (Evidence of Insider Trading on the Attacks of September 11, Global Research). “Una broma de mal gusto“, es así como, en privado, los banqueros del centro financiero de Londres califican la encuesta Inglés, la cual no duró más de dos semanas. El profesor Marc Chesney, cuya conferencia está disponible al final del artículo, se sorprende de  estos no-lugares¿Sobre qué bases han podido concluir a no lugares cuando desde el punto de vista financiero […] hay una alta probabilidad de abusos de información privilegiada?“.

the_war_on_whistle_blowersA pesar de las evidencias, las autoridades estadounidenses no consideran relevante la pista de información privilegiada. La SEC, organismo federal americano de reglamientación y de control de los mercados financieros, inicia una investigación el 12 de septiembre de 2001 en conjunto con el FBI. Dos años más tarde, el 19 de septiembre de 2003, el portavoz del FBI anuncia el fin de la investigación criminal sobre estas transacciones financieras. Según Ed Cogswell, su portavoz, no habría “absolumente ninguna prueba” de que los especuladores habiendo participado en estas transacciones hayan tenido un conocimiento previo de los ataques (No profiteering on terror attacks FBI probe finds no proof of trading by parties with advance knowledge, Chicago Sun-Times). La misma historia del lado de la SEC cuyo informe de la investigación se concluye en mayo de 2002 y se publica parcialmente en abril de 2010 en respuesta a las peticiones reiteradas de la ONG National Security Archive bajo el Freedom of Information Act (Document Friday: “Terrorist-Insider-Trading?” The SEC’s Pre-September 11, 2001 Trading Review, Nate Jones). La SEC reconoce la existencia de operaciones inusuales pero cada una habría encontrado explicaciones no delictuosas (informe). Recordamos que Arthur Levitt (en la foto de derecha), director de la SEC, es contratado como alto acesor del ya presentado Grupo Carlyle. La conclusión general del informe de la SEC es la siguiente: “No hemos descubierto una pizca de evidencia sugeriendo que los que tenían conocimiento previo de los ataques [es decir, los terroristas de Al-Qaeda] han llevado a cabo transacciones financieras sobre la base de esas informaciónes“. Interesante el apéndice al final del documento conteniendo algunos argumentos avanzados por la SEC en su informe para convencer de la naturaleza trivial de estas transacciones.

whistleblower_whistleblowing_danger_brian_stauffer_cw_single_use-100462731-primary.idgeEn cuanto a la Comisión de investigación sobre el 11 de septiembre, hace suyas las conclusiones de la SEC que recauda sólo brevemente en su informe final escribiendo: Segun algunas denuncias, Al-Qaeda se habría financiado mediante la manipulación de los mercados financieros gracias a su conocimiento previo de los ataques del 9/11. Extensas investigaciones […] no han revelado ninguna evidencia de que los que tenían el conocimiento previo de los ataques se hayan beneficiado a través de las transacciones financieras” (informe). La comisión va incluso hasta afirmar: “Es hacer prueba de credulidad creer que Al-Qaeda habría puesto en peligro la más importante y secreta de sus operaciones […] tratando de cosechar beneficios de una especulación mercantil” (National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States – Monograph on Terrorist Financing – Staff Report to the Commission). Sin embargo, el hecho de que los movimientos sospechosos sean la obra de especuladores no afiliados a Al-Qaeda no prueba para nada que no hubo uso de información privilegiada. La comisión agrega en su informe: “Algunas actividades inusuales se han efectivamente llevado a cabo, pero cada una de estas transacciones resultó perfectamente inocua. Por ejemplo, el volumen de las opciones de venta, de las inversiones que raporta sólo cuando el curso de una acción cae, sobre UAL, casa matriz de United Airlines, ha aumentado en gran medida el 6 de septiembre, y sobre American Airlines el 10 de septiembre, transacciones de hecho altamente sospechosas. Pero una investigación más profunda reveló que estas transacciones no tenían relación con el 11/9“. Observan como la comisión no dice absolumente nada en su nota a pie de página con respecto a las 36 otras empresas identificadas por la SEC en su estudio sobre los posibles abusos de información privilegiada. Debemos concluir que la verdad se esconde entre las líneas del informe que evita cuidadosamente hablar de la mayor parte de la información privilegiada. Dato curioso: el banco que realiza una operación como de broker (agente) puede determinar la identidad de ambas partes, pero nunca será la intención de las autoridades reguladoras al darse cuenta de que la pista rastrea, entre otros, hasta Alvin Bernard “Buzzy” Krongard, Alex Brown&Sons y la C.I.A, como lo veremos un poco más adelante. En efecto, ni la SEC ni la comisión de investigación revelarán la identidad de los inversionistas implicados en estas operaciones inusuales. En el comienzo de la investigación, probablemente antes de que sus responsables tengan realmente consciencia de las consecuencias, la SEC solicitó al FBI de examinar dos transacciones sospechosas. Lo sabemos gracias a un Memorándum de la Comisión sobre el 11/9 desclasificado en mayo de 2009 que resume las palabras intercambiadas durante una reunión en agosto de 2003 durante la cual los agentes del FBI informan a la Comisión sobre el caso de abusos de información privilegiada. El documento afirma que la SEC proporcionó las informaciones sobre las transacciones sospechosas al FBI el 21 de septiembre 2001, apenas 10 días después de los ataques. Este documento ha sido depurado de dos nombres de agentes del FBI perteneciendo a la oficina de Nueva York, así como de nombres de sospechosos de la alta sociedad implicados en la investigación sobre los abuso de información privilegiada. Quedaron los nombres de los otros agentes del FBI y otros sospechosos. Sin embargo, algunas informaciones se pueden extraer de este documento para identificar las transacciones y los traders sumisos a investigación. Gracias al trabajo de Kevin Ryan, sabemos hoy de quien se trataba en al menos uno de estos casos. La identidad del operador sospechoso es muy increíble y hubiera tenido que hacer la “una” de todos los periódicos al nivel mundial. Kevin Ryan ha podido llenar los espacios en blanco ya que, por fortuna, el servicio de censura dejó suficiente detalle en el documento para rastrear hasta la identidad del sospechoso que no es otro que Wirt Walker III, un primo lejano del presidente de Estados Unidos en la epoca, George Walker Bush (The History of Wirt Dexter Walker: Russell & Company, the CIA and 9/11, Kevin Ryan).

Varios días antes del 11/9, Walker y su esposa Sally compraron 56.000 acciones de la empresa Stratesec, una de las companias encargadas de la seguridad del World Trade Center hasta el día de los ataques (el contrato terminandose misteriosamente el 12 de septiembre), y de la cual Walker fue uno de los directores como, de manera curiosa, el hermano de G.W. Bush, Marvin Bush. Prestataria de seguridad basada en la tecnología para grandes grupos o edificios gubernamentales, Statesec se beneficiará de un fuerte crecimiento de la demanda en material de seguridad después del 9 /11. También tengamos en cuenta este notable hecho de que Stratesec es entonces responsable de la seguridad del aeropuerto internacional de Dulles, desde donde el vuelo 77 despegará el 9/ 11, y también de United Airlines, propietaria de dos de los tres aviones supuestamente secuestrados este mismo día. Por no hablar de la posibilidad de intervención que le ofreció este puesto de director sobre la infraestructura de las torres durante los días anteriores a los ataques (muchas otras encuestas les hablarán de bombas instaladas en diferentes plantas), la inversión de Walker le hizo recaudar la coqueta suma de 50.000 dólares en unos pocos días. Sin embargo, Wirt Walker está relacionado con personas asociadas con Al-Qaeda. Por ejemplo, el director de Stratesec James Abrahamson, ex general y hombre de negocios con éxito en la industria de armamentos, fue el socio del enigmático Mansoor Ijaz, un financiero estadounidense en relación con Afganistán, Irak y Pakistán. Abrahamson es también cerca del antiguo Director de la C.I.A R. James Woolsey, Jr. Ijaz afirmó varias veces poder entrar en contacto con Osama bin Laden (Was Pakistan tipped off to bin Laden raid?, CNN).
La lista de hechos inquietantes sigue:

  • Walker ha sacado varios empleados de Stratesec de una filial del Grupo Carlyle llamada BDM International, una especie de multinacional de la inteligencia que dirige proyectos secretos para agencias gubernamentales (On the 911 Money Trail, The International Forecaster).
  • El Grupo Carlyle se da a conocer después de los atentados por ser en parte financiado tanto por miembros de la familia Bin Laden como de la familia Bush (Bin Laden Family, Complete 911 Timeline Project).
  • Walker dirigió una serie de empresas sospechosas que se declararon en quiebra, incluyendo a Stratesec, algunas de las cuales fueron aseguradas por una empresa dirigida por un primo del ex director de la C.I.A y hermano del presidente de los Estados Unidos, Marvin Bush (Evidence for Informed Trading on the Attacks of September 11, Foreign Policy Journal).
  • Walker es el hijo de un empleado de la C.I.A y su primer trabajo estuvo en una compañía de inversión encabezado por el ex gurú de la inteligencia americana, James “Russ Forgan”, donde colaboró con un otro ex director de la C.I.A, William Casey. (The History of Wirt Dexter Walker: Russell & Company, the CIA and 9/11, Kevin Ryan).
  • Por supuesto, Osama Bin Laden también tiene una larga historia con la C.I.A. (Bin Laden comes home to roost, NBC News).

Y más buscamos sobre Walker y Stratesec más las evidencias que vinculan el 11/9 a una vasta red de información privada se hacen obvias. Aquí un artículo que recoge un gran número de elementos: KuwAm and Stratesec: Directors and Investors That Link 9/11 to a Private Intelligence Network, Kevin Ryan). Dados los enlaces entre el World Trade Center y la familia Bush, la SEC hubiera debido pedir al FBI de poner en marcha una investigación exhaustiva. Sin embargo, de manera bastante sorprendente, en lo que sigue siendo un ejemplo de mala conducta criminal, el FBI conclue que, dado que Walker no tenía ninguna relación con el terrorismo, no hay razón para continuar la investigación y no procederá a ningun interrogatorio (Black 911, A walk on the dark side, Foreign Policy Journal).

Busy watching Stuff

Amir Ibrahim Elgindry

Otra operación examinada por el FBI a petición de la SEC está relacionada con Amir Ibrahim Elgindy, un egipto asesor de la bolsa de San Diego reconocido por las autoridades como crimal financiero y quien, el día antes del 11S, trató de liquidar 300.000 dólares de activos a través de su broker, la Salomon Smith Barney. Durante el intento de liquidación, se dijo qu’Elgindy había “previsto que el indice Dow Jones, que en ese momento se colocaba alrededor de 9600, se derrumbaría rápidamente a menos de 3000 (U.S. Suggests, Without Proof, Stock Adviser Knew of 9/11, The New York Times).
El Memorándum de la Comisión sobre el 11/9 sugiere que el FBI nunca entrevistó al Sr. Elgindy y decidió exonerarlo porque no había “ninguna evidencia de que él trató de establecer una posición por la cual se beneficiaría de los ataques terroristas”. Al parecer, la predicción de una fuerte caída del mercado de valores, en la época de los acontecimientos del 11/9, no fue para el FBI una razón suficiente para interrogar al sospechoso.
A finales de mayo de 2002, Elgindy es detenido junto con otras cuatro personas, entre ellos un agente y un ex agente del FBI, y es acusado de conspiración para manipular los precios de las acciones y extorsionar dinero a las empresas. Los agentes del FBI, Jeffrey A. Royer y Lynn Wingate, afirman haber “usado sus accesos a las bases de datos del FBI para supervisar el progreso de la investigación penal en contra del señor Elgindy” (Five, Including F.B.I. Agents, Are Named in a Conspiracy, The New York Times). Un fiscal federal acusa más tarde Elgindy, que también utiliza varios seudónimos, de haber tenido conocimiento de los futuros ataques del 11/9. Aunque el juez, en este caso, no está de acuerdo con la fiscalía sobre la acusación de beneficios realisados gracias a este conocimiento previo del 11/9, el Sr. Elgindy es finalmente declarado culpable en 2005 de múltiples delitos incluyendo la extorsión, el fraude de valores y las falsas declaraciones. Se suicida oficialmente el 23 de julio de 2015.

Prometheus-Hero-5-e1425997526252La oficina de Boston del FBI examinó las transacciones en acciones relacionadas con dos compañías. La primera es Tecnologías Viisage, una empresa especializada en el reconocimiento facial y creada para aprovechar el aumento de la legislación antiterrorista. La compra de Viisage por un ex empleado del banco americano de Arabia Saudita “no tenía nada que ver con el 11/9“. Sin embargo, el Banco americano de Arabia Saudita fue citado en una demanda presentada por los familiares de las víctimas del 11/9 por haber “financiado proyectos de desarrollo en Sudán en nombre de Bin Laden a principios de los anos 1990” (Profile: Saudi American Bank, History Commons).
A finales de 2005, George Tenet, director de la C.I.A en cargo cuando ocurrieron los ataques, pasa a ser director de Viisage, pero nunca será suspechado por la justicia. Viisage fue dirigido por Roger LaPenta, ex Lockheed, otro gigante en armamiento. Siete meses más tarde, en 2006, el director del FBI, Louis Freeh, se une también a la dirección de Viisage. Se podría decir que cuando tanto el director de la C.I.A como él del FBI (de 1993 a junio de 2001) se unen a una empresa sospechosada de abuso de información privilegiada en torno al 11/9, podría ser interesante, al menos para el FBI, reconsiderar la forma en la cual la SEC manejó el caso de esta empresa.

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Sultan Bandar Bin con George W. Bush

En 2009, el sultan “Bandar Bin“, oficial militar de alto rango ya procesado por corrupción y llamado así por su estrecha relación con el presidente de los Estados Unidos, contrata a Louis Freeh como su abogado principal. Louis Freeh es ahora el administrador de MF Global, un importante corredor financiero especialista en valores del Tesoro de las Treasury Notes americana y presunto sospechado de manipular repetidamente los mercados. Acerca de su cliente, el ex embajador saudí, el príncipe Bandar, sabemos ahora que financió indirectamente, a través de su esposa, dos de los presuntos secuestradores del 11/9, Khalid al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi (Launching the U.S. Terror War: the CIA, 9/11, Afghanistan, and Central Asia, The Asia-Pacific Journal).
La segunda empresa examinada por la oficina de Boston del FBI es Wellington Management, una compañía de la cual se decía que sostenía una cuenta “importante” para Osama Bin Laden. El FBI descubre pronto que Wellington Management gestiona efectivamente una cuenta para “los miembros de la familia Bin Laden“, pero abandona la investigación ya que no puede conectarla a “Osama, Al-Qaeda o al terrorismo” (9/11 Commission Memoranda for the Record (MFRs)). Aunque los vínculos con Al-Qaeda en tres de estos casos (Walker, Viisage y Wellington Management) pueden ser considerado como “de circunstancias“, la cantidad de elementos a cargo (o pruebas) es considerable. La cualidad de las investigaciones del FBI, dado el hecho de que los sospechosos aún no han sido entrevistados, está entonces lejos de ser “perfecta“, como lo ha calificado la Comisión sobre el 9 /11.

George Tenet decorado por George W. Bush

Otro dato interesante, en 1999, George Tenet se niega a revelar el presupuesto total de las operaciones de información (incluyendo las de la C.I.A), lo que le vale fuertes críticas por parte de expertos sobre la transparencia del Gobierno (Washington’s 5 Worst Arguments for Keeping Secrets From You, Wired). Al mismo tiempo, Tenet hace un llamamiento a la misión original de la agencia, que hasta entonces había sido de “prevenir un otro Pearl Harbor”. El truco consiste en averiguar desde dónde el peligro podría llegar en el mundo post-guerra fría. Tenet señala los problemas potenciales tales como “la transformación de Rusia y China“, “los estados canallas” como Corea del Norte, Irán e Irak y el terrorismo.
En el mismo año, Al-Qaeda surge de repente como una amenaza significativa de terrorismo tras una serie de ataques, Tenet tiene entonces un “gran plan” para hacer frente a Al-Qaeda y en el cual concentrará los misteriosos recursos financieros de la C.I.A
. En esta perspectiva, se elige una nueva dirección para el Centro Antiterrorista de la C.I.A (CTC) y la recién nacida Unidad Bin Laden de la CTC. Tenet confia a la CTC la elaboración del plan cuyas propuestas, destacadas en septiembre, tratan de penetrar en el “santuario afgano” de Al-Qaeda con agentes estadounidenses y afganos con el fin de obtener informaciones y realizar operaciones en contra de la red de Osama Bin Laden. En octubre, los agentes de la Unidad Bin Laden visitan el norte de Afganistán y, una vez finalizado el plan, la Agencia crea una “Célula Al-Qaeda” para proporcionar un liderazgo operativo al esfuerzo. Dos meses antes de los ataques, Tenet establece la Strategic Assassments Branch de la CTC responsable de digerir enormes cantidad de información para desarrollar la estrategia de enfoque y, después de luchar para encontrar personal, la cabeza de la rama toma finalmente su puesto el 10 de septiembre de 2001. Después de los ataques, o sea dos días después de la toma en funcción, Tenet sufre numerosas quejas acusándolo de haber conocido perfectamente el peligro en vigor en el momento de los hechos y de haberlo dejado ocurrir (George Tenet: At the center of the storm, CBS News).

xin_00060103234876322503Casi tres años después de dejar la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA), George Tenet regresa de manera explosiva sobre el escenario político estadounidense. En sus memorias, At the Center of the Storm (en el centro de la tormenta), publicadas en 2007, George aregla sus cuentas con la administración Bush y justifica las prácticas de interrogatorios en las prisiones secretas de la C.I.A. Nos enteramos en particular de que el dia despues de los ataques del 11 de septiembre de 2001, George Tenet se encuentraba en la Casa Blanca con el asesor especial del Departamento de Defensa, Richard Perle, quien le hubiera dicho literalmente que Irak debía pagar por estos ataques. La mayoría de los otros gerentes entrevistados también estabán obsesionados con la búsqueda de vínculos entre Saddam Hussein y Osama bin Laden. Todos estabán buscando una excusa para atacar a Irak y cogian como valor segura las pretensiones del opositor exiliado Ahmed Chalabi que presionaba para derrocar al dictador iraquí.
Regresando al tema del National Intelligence Estimate de la C.I.A  que afirma en octubre de 2002 que Irak posede armas de destrucción masiva, Tenet indica que la agencia ha realizado este informe a toda prisa para convencer a los electos del Congreso americano y la opinión pública mundial de aprobar la invasión de Irak (Ex-C.I.A. Chief, in Book, Assails Cheney on Iraq, The New York Times) (Tell me about George Tenet. How long have you known him?, PBS). George reconoce que la C.I.A esta muy equivocada, ya que ninguno stock de armas de destrucción masiva ha sido encontrado en Irak después de la caída del regimen de Saddam Hussein, pero involucra sobre este tema a Dick Cheney, que hace entonces declaraciones que van mucho más allá de las análisis proporcionadas por la agencia de Langley, incluso sobre el presunto uranio que el presidente iraquí habría importado desde Níger para desarrollar armas nucleares. Es egalmente Dick Cheney quien, según el ex director de la C.I.A, preguntó desde otoño de 2001 a la Agencia de Seguridad Nacional (N.S.A) de aumentar la vigilancia de las comunicaciones telefónicas y Internet concerniendo Irak. Con respeto a la secretaria de Estado Condoleezza Rice quien, antes del 11 de septiembre, se negaba a considerar sus informes alarmantes sobre la amenaza terrorista de Al-Qaeda, Cheney le hubiera preguntado luego en persona de difundir falsas informaciones a la prensa para implicar a Irak.

1911Pocos nombres pero reveladores del tipo de personajes que han podido tomar ventaja de las transacciones ejecutadas alrededor del 11 de septiembre y de los cuales no sabremos quizas nunca los nombre. De hecho, en los primeros días de la investigación de la SEC, el San Francisco Chronicle informa que la SEC tomó medidas nunca visto antes, consistiendo en asignar centenas, sino miles de importantes titulares de acciones para los efectos de la investigación. Al asignar a alguien en una investigación criminal o de seguridad nacional, hace que le sea ilegal de revelar públicamente todo lo que sabe. En una carta mandada a casi todas las empresas listadas en los EE.UU., la SEC solicita que la dirección general de cada una sea asignada a la investigación, informándole de la naturaleza “sensible” del caso, y pidiéndole “mantener la máxima discreción sobre este asunto” (Cruzar el Rubicón, Michael C. Ruppert, p.243). En resumen, se trata de controlar la información y evitar fugas. Tal método tiene consecuencias comprometedoras. La respuesta más probable es que son tantos los actores de Wall Street involucrados que la SEC no podía correr el riesgo de abrir un juicio público, temiendo ver lo “impensable” ser expuesto ante todos. Esto explicaría por qué la SEC ha limitado el flujo de información para aquellos que “necesitan saber“, lo que obviamente significa que muy pocas personas en la SEC tenian una visión global del caso.
David Callahan, el editor de la revista US Smart CEO, preguntó a la SEC acerca de las opciones de venta adquiridas antes del 11 de septiembre como parte de una solicitud FOIA (ley estadounidense sobre la libertad de información). La SEC respondió por correo electrónico: “Esta carta es una respuesta a su solicitud de acceso a las pruebas documentales (o a sus copias) mencionadas en la nota de bajo de página 130 del Capítulo 5 del Informe de la Comisión sobre el 11 de septiembre… Nos hemos enterado de que los documentos que coinciden han sido destruidos.” (PirateMyfilm: Getting Closer to 9/11’s ‘Broker Zero’, Max Keiser). Por lo tanto, nunca sabremos exactamente cómo la SEC y la Comisión sobre el 11/9 llegaron a las conclusiones que se encuentran en sus informes finales porque los documentos relacionados no sólo no han sido salvados sino que incluso han sido destruidos a pesar de los acuerdos existentes entre la SEC y los Archivos Nacionales de Estados Unidos segun los cuales la SEC se compromete a mantener todos los registros durante al menos 25 años (Covering Up Wall Street Crimes: Matt Taibbi Exposes How SEC Shredded Thousands of Investigations, Democracy Now).

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Edificio 7 del WTC destruído por su dueño el mismo día

En efecto, el 11 de septiembre no son solamente vidas humanas, aviones y edificios que fueron destruidos en Nueva York, sino también un sin fin de datos contenidos en ordenadores y archivos. Por ejemplo, varias agencias federales ocupaban el edificio 7 del WTC, incluso la SEC que tiene sus oficinas de las plantas 11 a 13. Por lo muy alucinante que pueda parecer, el edifico 7, sin haber recibido ningun impacto de avión, fue destruido este mismo día de manera controlada por los bomberos a petición del dueño del WTC, Larry Silverstein, por culpa de un supuesto incendio interno, como este lo confirmará  durante una entrevista (video). Estos datos y otras fuentes hubieran podido proporcionar informaciones sobre los presuntos usos de información privilegiada y es también muy sorprendente que ninguna copia de seguridad haya sido almacenada en otro lugar, independamente de estos ordenadores locales. La lógica nos sugiere que los usos de información privilegiada entorno al 11 de septiembre suponían también el conocimiento previo de que los ataques iban a conducir a la destrucción de las torres gemelas y del edificio 7 del WTC con todo lo que contenía. ¿Cómo los iniciados hubieran podido esperarse a una destrucción total de las torres cuando no existe nigún precedente de tal evento y que las torres fueron diseñadas para sobrevivir al impacto de un Boeing 707 que vuela a 965 km/h? Menos probable fue de predecir la destrucción del edifico 7 sin la cual todos hubieran sido identificado…
De hecho, empresas especializadas en las técnicas de recuperación de datos han sido comisionada para recuperar los discos duros dañados que fueron recogido de entre los escombros y el polvo del Ground Zero. Una de estas empresas fue el grupo inglés Convar que logró restaurar la información de 32 computadoras, confirmando “las sospechas de transacciones ilegales del 11 de septiembre (German firm probes final World Trade Center deals, Reuters) (Computer disk drives from WTC could yield clues, CNN) (German Firm Probes Final World Trade Center Deals, Fox News). Parece que informaciones de iniciados sobre los ataques han sido utilizadas para lanzar transacciones financieras y enviar autorisaciones con la esperanza de que, en medio de todo este caos, los criminales tendrian, por lo menos, una buena longitud por delante“, declara el director de Convar, Peter Henschel. Convar cobró estos pedidos bastante caro, algunas empresas han pagado entre 20.000 y 30.000 dolares por disco duro recuperado, especialmente las compañías de tarjetas de crédito, ya que “hemos observado un fuerte aumento del número de transacciones utilizando tarjetas de crédito a través de algunos ordenadores del WTC justo antes de que los aviones se estrellan contra las Torres Gemelas. Esto podría constituir una empresa criminal, pero entonces ¿cómo han obtenido sus informaciones? ¿O es sólo una coincidencia de que 100 millones de dolares hayan transitado por estos equipos en el momento del desastre?” Las empresas para las que trabajó Convar han colaborado con el FBI. Si se ha restaurado los datos, deberían haber sido comunicados al FBI, y este, dado su estatuto de investigador, hubiera debido dirigir nuevas investigaciones sobre la base de estos datos para saber quien habría realizado estas transacciones. En la época, Henschel era optimista y pensaba que la identidad de los autores de estas operaciones serían reveladas. Richard Wagner, un empleado de Convar, dijó a Kirschbaum que “transferencias ilegales por una suma de mas de 100 millones de dólares han podido ser realizada inmediatamente antes y durante el desastre. Parece que algunas personas sabían de antemano la hora aproximada de la caída del avión y han podido pasar ordenes de movimientos por montos superiores a $ 100 millones (…) Ellos pensaban que los registros de sus transacciones no podrían ser recuperado una vez que los servidores habrían sido destruidos”. Poco después de estas revelaciones, los datos de Convar fueron recogido por el FBI cual se esforzó de cerrar tan pronto como posible este caso, datos también completamente ignorado por la Comisión de Investigación sobre el 11 de septiembre. Unos años más tarde, un representante de Convar confirma el carácter incriminatorio de los datos de una manera que demuestra que no se le permite hablar. (9/11 WTC Hard Drives – $100 Million In Criminal Credit Transfers Before Towers Fell). La Comisión sobre el 11/9 interrogó al FBI sobre el uso de tarjetas de crédito en casos de iniciados. Con base en las informaciones que le ha proporcionado el FBI, la Comisión llegó a la conclusión de que tales actividades delictivas no se produjeron porque “los agentes encuestados dicen no tener conocimiento de la historia de los discos duros recuperados o de su contenido“, y sobre todo declaran que “todo lo que estaba en el WTC fue reducido a polvo, lo que vuelve muy poco probable la hipótesis de que los discos duros hayan sobrevivido” (Demolition Access to the WTC Towers, Kevin Ryan). Sin embargo, los trabajos de Convar demuestran todo lo contrario. Obviamente, el Memorándum de la Comisión sobre el 11/9 no es particularmente fiable, teniendo en cuenta de que ni el FBI ni la Comisión sobre el 11/9 hayan tenido conocimiento de todo ello.

25e5f98La amplitud, la multiplicidad y la naturaleza de los movimientos financieros y monetarios indican sin ninguna duda posible que inversores cuales, a creer en las investigaciones oficiales, no tienen ninguna conexión con Al-Qaeda, eran conscientes de la inminencia de ataques que han explotado para obtener grandes ganancias. El gran reportero Eric Laurent, autor de una investigación a fondo sobre la información privilegiada del 11 de septiembre, recogió las confidencias del vice presidente de una de las instituciones financieras de mayor reputación: “Las autoridades americanas, por alguna razón que yo ignoro, cubran u ocultan el más espectacular abuso de información privilegiada jamás producido. No encontraran a nadie en la comunidad financiera para creer en la fábula oficial” (La face cachée du 11 Septembre – Les secrets inavouables d’une tragédie, Eric Laurent).
Otra certeza: la gran agitacion del mercado de valores antes los ataques no ha podido hacerse sin el conocimiento de la C.I.A. Esto es lo que afirma el traider de la City que Eric Laurent encontró en Londres: “[la C.I.A] vigila los mercados como la leche en el fuego, en busca de cualquier anormalidad. Y créanme, tienen los medios para hacerlo en tiempo real. La magnitud de las compras […] no podía pasar desapercibida“. Y agrega: “En los días antes de los ataques, todos los que trabajaban en los mercados de opciones y que estaban conectados al Chicago Board han sabido que algo estaba pasando“. Un hecho confirmado por la famosa revista de noticias 60 Minutes: “fuentes han confiado a CBS News que en la tarde antes del ataque, las campanas de alarma sonaron marcando el nivel anormalmente elevado de las transacciones ejecutadas en el mercado americano de opciones” (Profiting From Disaster?, CBS News). Pretender que la C.I.A ignoraba todas estas compras masivas cuando la comunidad financiera había en efecto sido alertada es algo inconcebible.

Por otra parte, el San Francisco Chronicle y The Independent están al origen de otra revelación que arroja un poco más de turbio sobre el asunto: el banco de inversión Alex Brown fue identificado como el establecimiento utilizado para comprar numerosas opciones de vente sobre United Airlines (Suppressed details of criminal insider trading lead directly into the C.I.A’s highest ranks, Michael C. Ruppert). Tengan en cuenta de que esta empresa financió en el pasado el Grupo Carlyle asi como Brown Brothers Harriman, ambos siendo empresas estrechamente vinculadas a la familia Bush. Alex Brown fue dirigidó por A.B Krongard aka Buzzy (al centro en la foto) y durante la fusión entre AB y Banker’s Trust, Krongard se convirtió en vicepresidente de la Banker’s Trust-AB Brown, uno de los 20 mayores bancos estadounidenses relacionados con el blanqueo de dinero, tales como fueron señalados dicho año por el senador Carl Levin. La última tarea de Krongard a la Banker’s Trust (BT) consistió en supervisar las “relaciones con los clientes privados“. En esta posición y tras operaciones bancarias especializadas que el Senadoamericano y otros investigadores han identificado como estrechamente relacionadas con el blanqueo de dinero del narcotráfico, Krongard tenía directamente en sus manos las relaciones con algunas de las personas más ricas del mundo. Krongard deja la compañía en 1998 para integrar la C.I.A como asesor de su director, el ya presentado George Tenet. Justo antes de los atentados, en marzo de 2001, Bush lo nombra Director Ejecutivo de la C.I.A (Suspicious profits sit uncollected / Airline investors seem to be lying low, Christian Berthelsen) (Mystery of terror ‘insider dealers’, The Independent). En esta posición y hasta 2004, AB Krongard fue específicamente encargado de la detección por la agencia de cualquier anomalía en los mercados financieros.
Tengan en cuenta de que Krongard hará despues parte de la oficina directiva de Blackwater, una compañía militar privada de mercenarios vinculada a la C.I.A que actuará secretamente en Irak y Afganistán. El 12 de septiembre de 2001, el presidente del directorio de Alex Brown, Mayo A Shattuck III, renuncia abruptamente y muy discretamente a su cargo, a pesar de que tiene todavia tres años de contrato con un sueldo anual de varios millones de dólares (Chief Steps down at Alex Brown, The New York Times). Todo esto parece un poco extraño, sobre todo porque este dossier embarazoso fue enterrado muy rápidamente.

imagesA la vista de estos ultimos elementos, parece que ha llegado el momento de interesarnos más de cerca al gigante Carlyle, una de las tres más poderosas sociedades de inversión americana (junto con TPG Capital y Goldman Sachs), implentada en los sectores de actividades de mayor importancia como el aeronautico, la defensa, la industria automovil y de los transportes, la energía, las telecomunicaciones, los medios de comunicación, presente en 71 países a través el mundo. Para tener una pequena idea de la amplitud de su dominio, basta con mirar su informe anual de 2010 en el cual dicho grupo que pesa $ 89.300 millones de capital declara más de $ 150.000 millones de activos. Creado en los salones del palacio de Nueva York del mismo nombre en 1987 por cuatro abogados incluyendo David Rubenstein (asesor del presidente Jimmy Carter en la Casa Blanca y poseedor de una fortuna de varios miles de millones de dollares), el grupo tambalea hasta enero de 1989 y la llegada a su cabeza del hombre que inventó el sistema Carlyle, Frank Carlucci, una figura enigmática sobre la cual será conveniente detenerse un momento.

Frank Carlucci

Este empresario especializado en armas y seguridad comienza su carrera como político. Entonces segundo secretario de la Embajada de los Estados Unidos en Leopoldville en lo que todavia era el Congo Belga, Frank es sospechado de haber facilitado el acceso al poder del general Mobutu y estar involucrado en el asesinato de su rival Patrice Lumumba ordenado por Eisenhower y supervisado por la C.I.A (United Defense, Wikipedia). También en puesto en Tanzania, Brasil y Lisboa durante la revolución de los ojales, Carlucci es rápidamente nombrado subdirector de la C.I.A, luego asesor a la Seguridad Nacional y Secretario de Defensa de Ronald Reagan. La naturaleza de las inversiones y el pasado particular de Carlucci valieron a Carlyle su apodo de “banco de la C.I.A“.
El Grupo Carlyle es dirigido desde enero de 2003 por Louis Gerstner, ex jefe de IBM y en la lista de sus dirigentes se han succedido muchas personalidades tales como el gran carnicero de Irak George H. W. Bush, John Major, primer ministro conservador de Gran Bretaña durante la Guerra del Golfo, Mikhail Khodorkovsky, oligarco ruso (primera fortuna de su país en su época) condenado a penas de prisión para blanqueo de dinero, Fidel Ramos, ex-presidente de Filipinas, primo y ministro de la defensa del dictador F. Marcos, Anand Panyarachun y Thaksin Shinawatra, dos ex primer ministro de Tailandia, o Olivier Sarkozy (medio hermano de Nicolas Sarkozy) quien ordena, desde abril de 2008, las actividades globales de los servicios financieros del Grupo. A tener en cuenta también la presencia de Paul Desmarais, presidente multimillonario de la multinacional Power Corporation of Canada presente en los sectores de los medios de comunicación, petroleo y servicios financieros, un personaje conocido por su importante influencia sobre muchos políticos que el hombre financia directamente (The name is “Power” and it fits, The New York Times) (Desmarais advanced on Buffet zone, The Australian) como Nicolas Sarkozy quien, una vez elegido presidente de Francia, privatizó las compañias en las que CPC había invertido en agradecimiento al dinero y los consejos recibidos para desarrollar una estrategia de acceso al poder (fuentes 1, 2, 3, 4, 5). Él es también miembro del Grupo Bilderberg, del North American Competitiveness Council de la Comisión Trilateral, que define la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad, el Council on Foreign Relations o CFR de la poderosa familia Rockefeller y mantiene relaciones con las dinastías industriales francesas Dassault, Peugeot y Rothschild.

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Shafig Bin Ladin con George W. Bush

Vayamos entonces al grano: El 11 de septiembre de 2001, día de los ataques, el Grupo Carlyle reune a unos pocos cientos de metros de las dos torres su junta anual incluyendo cientos de inversores vinculados al grupo. Entre los invitados figuran particularmente George H.W. Bush así como Shafig Bin Laden, el medio hermano de Osama bin Laden, supuesto líder de Al-Qaeda, la estructura acusada de la agresión. Shafig bin Laden será uno de los 13 miembros de la familia Bin Laden que podrán salir de Estados Unidos a bordo de un Boeing 727 el 19 de septiembre, cuando los aeropuertos de todo el país estarán cerrado (Plane carried 13 Bin Laden, The Washington Post). La proximidad de los nombres Bush y Bin Laden, en particular este día, interpela los medios que revelan rapidamente el Grupo Carlyle al público. La proximidad de Carlyle con la Casa Blanca, junto con el hecho de que el grupo tiene intereses en la industría de defensa provoca muchas controversias. El cineasta Michael Moore lo denuncia particularamente en su película Fahrenheit 9/11 al igual que algunos periodistas independientes como François Missen. En efecto, la Administración Bush responderá a estos ataques por dos largas guerras en Afganistán e Irak, que se traducirán en enormes beneficios para el complejo industrialo-militar en el cual el Grupo Carlyle tiene un lugar prominente desde 1997 y su adquisición de la compañía americana United Defense, uno de los principales proveedores del ejército de Estados Unidos en vehículos de combate y artillería.

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James Baker

Otro hecho preocupante: en el momento de los ataques figuran entre los inversores y asesores del grupo varios miembros prestigiosos que sugieren posibles conflictos de intereses entre la política, la inteligencia y el complejo industrialo-militar. Podemos hablar de James Baker, ex secretario del Tesoro de Ronald Reagan y, a continuación, de su amigo intimo George H.W. Bush entre 1989 y 1993, periodo durante el cual se encargó de la invasión de Kuwait por el Irak de Saddam Hussein y la Guerra del Golfo contra Irak. En 2003, Baker dirigirá el Grupo de Estudio sobre Irak encargado de redefinir la política de occupación de Irak y en el cual Baker será un gran defensor de la extensión de la guerra junto con la apertura de negociaciones políticas con los insurgentes, Síria e Irán.
Dentro de estos inversores y asesores, sería también conveniente hablar de Laurent Beaudoin, entonces presidente del grupo Bombardier, proveedor del ejército americano en aeronautica; George H.W. Bush, padre del presidente entonces en funcción, ex director de la C.I.A y más tarde presidente de los Estados Unidos cuando inició la Guerra del Golfo contra Irak; Frank Carlucci, empresario especializado en armas y seguridad, también ex director adjunto de la C.I.A y ex Secretario de Defensa de EE.UU; Richard Darman, ex director del US Office of Management and Budget durante la administración de George H.W. Bush, también miembro de la Comisión Trilateral; Henry Marten, quien destaca en la ingeniería del armamento, especialmente con la Aerospatiale Matra (hoy en día EADS), luego como director general de la Sociedad Aeroespacial y finalmente como Delegado General de Armamento (DGA) del Ministerio de Defensa que tiene por misión de diseñar, adquirir y evaluar todas las armas destinadas al ejército francés; Sin olvidar a George Soros,

George Soros

el financiero y multibillonario bien conocido por especular con la moneda de los estados y cuya fortuna fue estimada a $ 20 mil millones en 2012. Soros es uno de los principales cofinanciadores de organismos especializados en el derrocamiento de gobiernos opuestos a los intereses de los Estados Unidos, tales como las Open Society Foundations, la Freedom House y la National Endowment for democracy, ampliaciones de las operaciones políticas y secretas de la C.I.A, este último siendo por ejemplo involucrado en el golpe de estado contra Chávez en abril de 2002 (Buying Venezuela’s Press With U.S. Tax Dollars, Jeremy Bigwood) (Hugo Chavez Accuses U.S. of Spending Over $1 Million To Help Oust Him, Democracy Now). La información sobre la identidad de los miembros del Grupo Carlyle es escasa ya que, como Carlyle no está cotizado en bolsa, no se le obliga a comunicar a la Securities and Exchange Commission (SEC) los nombres de sus socios, accionistas, tampoco sus acciones respectivas.

Tratándose por lo general de personajes fantasmas que actúan en la sombra de los gobiernos, es difícil afirmar certezas o sacar conclusiones acerca de las posibles actuaciones de los sospchosos presentados a lo largo de este artículo. Sin embargo, si es efectivamente cuestión de un macabro abuso de información privilegiada alrededor del 11S, hecho sobre el cual esta investigación dejará poco lugar a dudas, esto significa que algunos de ellos sabían de antemano lo que iba a pasar, algunos incluso participaron en la preparación de los ataques y dispusieron de medios suficientes para controlar el trabajo de los servicios de inteligencia, de los servicios de investigación y de los organismos de contról bursátiles. Por lo tanto, es apropiado alumbrar este tipo de organismos financieros como Carlyle y los vínculos entre los responsables de la C.I.A (que fueron, en el momento de los hechos, los mejores informados acerca de la situación de la célula terrorista Al-Qaeda y, a continuación, los principales instigadores de la gran cacería al hombre), los responsables políticos, que promoverion la guerra mediante la intoxicación mediatica, los grandes jefes y accionistas del complejo industrialo-militar, que gestionaron el mercado al aire libre, las familias Bush y Bin Laden frente a frente en los medios y mano a mano en los negocios, todos ellos grandes tiburones de las finanzas íntimamente asociados en la galaxia Carlyle, especialista en golpes financieros a escala internacional bajo el manto de Arthur Levitt, presidente del gendarme de la bolsa americano.

catherineaustinfittsPara concluir, sería interesante escuchar la opinión de Catherine Austin Fitts, ex dirigente, miembra de la Junta de Directores del banco de inversión Dillon, Read & Co. en Wall Street, y autora de un largo artículo sobre el tema en 2004 (9-11 Profiteering: A Framework for Building the “Cui Bono?” – UnAnswered Questions, Catherine Austin Fitts). Catherine nos ofrece el punto de vista, por cierto cruel pero real, de Wall Street y amplia el tema poniendo en relacion elementos que aportan un poco más de respuestas sobre las causas y las consecuencias de los ataques del 11S: “Creo que en eventos como el 11/9, hemos asistido a cosas que sólo la información privilegiada puede explicar. Por lo tanto, no me sorprendería si esas acusaciones fueran ciertas, porque segun yo, el 11/9 a constituido una operación encubierta extremadamente rentable desde el punto de vista de las transacciones financieras. No me sorprendería que se descubriera [algun día] que el Exchange Stabilization Fund (ESF) haya participado en estas operaciones y que una parte del fondo de compensación para las víctimas provenga del ESF. Los abusos de información privilegiada, por lo general, se producen en torno a este tipo de eventos, pero si quieren probarlo, tienen que ser invertido del poder de llamar a comparecer del cual dispone la SEC y, por supuesto, todos sabemos que no lo han ejercido. En cualquier caso, justo después del 11/9, el gobierno ha enterado una serie de casos a continuación, en mi opinión, de la destrucción de muchos documentos en el colapso del edificio 7 del WTC donde la SEC y otros servicios de investigación gobernamentales tenían sus oficinas. El 11/9 ha generado enormes beneficios para Wall Street y este evento ha sido un escapatorio ideal, una puerta de salida inesperada. Además, el principal broker de bonos del Tesoro, Cantor Fitzgerald, ha sido destruido (su sede ocupaba las plantas 101 a 105 de la Torre Norte del WTC, otros dos brokers en bonos del tesoro, Garbon Inter Capital y EuroBrokers, ocupaban oficinas en las torres del WTC destruidas ese día), y había un montón de dinero desaparecido de las arcas del gobierno federal estos últimos 4 o 5 años. Si se fijan en el total de bonos que eso concierna, se puede difícilmente negar que las transacciones financieras fraudulentas masivas tuvieron lugar y me parece entonces muy interesante que esto haya sucedido. También, el gobierno federal ha adoptado la posición segun la cual no podían producir informes de auditorías financieras ya que en el Pentágono la oficina que emitía estos informes financieros fue destruída el 11/9. Pero dado lo que sé de los procedimientos federales sobre los informes financieros, esta afirmación me deja muy perpleja. Huelga decir que si tomamos el gobierno en su palabra, esto ha constituido otro escapatorio perfecto para 4.000.000 millones de dólares o más que faltan en las arcas del gobierno federal. Por lo tanto, si consideramos únicamente el aspecto de “fraude financiero”, hay muchas personas que hicieron ganancias el 11/9. Pero otra de las consecuencias del 11 de septiembre es el Patriot Act y toda una serie de leyes y reglamentaciones que yo llamaria “The Control on Concentration of Cash Flow Act”  (Ley de control y concentración de dinero en efectivo). Esto ha dado increíbles poderes en materia de concentración del dinero. Y si miran las políticas monetarias después del 11/9 – recuerdo que estaba en la City de Londres a bordo de un coche en compañia de un gerente en finanza y, cuando su teléfono sonó, él respondió poniendo el altavoz. Era alguien en Wall Street con que no había tenido contacto desde antes del 11/9, y él le dijo: “Oh, Harry, lo siento por lo que ocurrió, ha tenido que ser muy traumátisante!” Y el otro respondió: “¡No seas ridículo! [Ahora] podemos pedir prestado a corto plazo y invertir a largo plazo, operamos arbitrajes enormes, nos hacemos los c… de oro, es la cosa más lucrativa que nos haya pasado jamás!” – Y entonces, las políticas monetarias y los juegos de información privilegiada han permitido en la época de hacer enormes ganancias y alimentar a los bancos, fue un período muy rentable. Pero por supuesto el “Big Money” ha sido utilizado para un cambio significativo al nivel de nuestro desplegado militar al extranjero, en Afganistán y luego en Irak… Era obvio que el país se preparaba para entrar en guerra. Lo cierto es que el 11/9 ha sido utilizado como pretexto para ir a hacer la guerra en Afganistán, en Irak, y para lanzar quantidades de acciones, y las dificultades de presupuesto que conocemos ahora vienen en gran parte de estos enormes gastos en las guerras en Afganistán e Irak, y de lo que han costado el despliegue y el compromiso de las tropas en este tipo de construcción del imperio tras la fuerza militar terrestra. Por lo tanto, si se preguntan “¿a quién beneficio el 11/9?”, la respuesta es: todos los que han hecho dinero mediante la generación del miedo del pueblo, algo que necesitaban para ir a hacer estas guerras. Para mí, que estemos hablando de fraude financiero, de introducción de nuevas leyes, o de entrada en guerra, el 11/9 a constituido una operación encubierta increíblemente rentable“.

Para seguir leyendo sobre el tema:

Dos libros que compilan muchos elementos sobre el tema: “Crossing the Rubicon” de Michael C. Ruppert y “Asasinatos del 11/9: Una investigación criminológica en las finanzas, el petróleo y el tráfico de drogas” de Schall Lars.

La CIA, los bancos y los brokers:

Entender las interrelaciones entre la C.I.A, el mundo de la banca y el corretaje es fundamental para comprender las implicaciones de todas estas revelaciones anteriores. Echamos un vistazo a la historia de la C.I.A, Wall Street y los grandes bancos siguiendo a algunos de los elementos clave en la historia de la C.I.A.

Clark Clifford – La Ley de Seguridad Nacional de 1947 fue escrita por Clark Clifford, miembro eminente del Partido Demócrata, ex secretario de Defensa y asesor del presidente Harry Truman. En la década de 1980, como Presidente de la First American Bancshares, Clifford fue determinante para que los corruptos del banco para las drogas de la C.I.A, el BCCI, consiguiera una licencia para operar en las costas americanas. Su profesión: abogado de Wall Street y banquero.

John Foster y Allen Dulles – Estos dos hermanos “diseñaron” la C.I.A para Clifford. Ambos participaron activamente en las operaciones de inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial. Allen Dulles fue embajador de EE.UU. en Suiza, donde se reunían con frecuencia con los líderes nazis y cuidaba de las inversiones estadounidenses en Alemania. John Foster se convirtió en secretario de Estado de Dwight Eisenhower mientras Allen pasaba a servir como director de la C.I.A bajo Eisenhower hasta ser despedido más tarde por John F. Kennedy con el cual obtuvó venganza. Sus profesiones: socios en la más poderosa firma de abogados de Wall Street -hasta el día de hoy-, Sullivan Cromwell.

Bill Casey – director de la C.I.A bajo Ronald Reagan y veterano del OSS que se desempeñó como jefe del departamento de crypto-analísis durante los años Irán-Contra, Casey fue bajo la presidencia de Richard Nixon Presidente de la Comisión de Bolsa y Valores. Su profesión: abogado de Wall Street y corredor de bolsa.

David Doherty – El actual vicepresidente de la Bolsa de Nueva York es Consejo General retirado de la Agencia Central de Inteligencia (C.I.A).

George Herbert Walker Bush – Presidente de Estados Unidos de 1989 a enero de 1993, también fue director de la C.I.A durante 13 meses a partir de 1976. Es ahora consultor para el Carlyle Group, el 11º mayor contratista de defensa de la nación que comparte unas inversiones conjuntas con la familia Bin Laden.

AB “Buzzy” Krongard – El actual Director Ejecutivo de la Agencia Central de Inteligencia es el ex presidente del banco de inversiones AB Brown y ex Vicepresidente de Banker’s Trust.

John Deutch – El director jubilado de la C.I.A de la Administración Clinton, actualmente es miembro de la junta directiva de Citigroup, el segundo mayor banco del país que ha sido repetida y abiertamente involucrado en el lavado de dinero de drogas. Esto incluye la compra por Citigroup en 2001 de un banco mexicano conocido por el blanqueo de dinero procedente del narcotráfico, Banamex.

Nora Slatkin – El director ejecutivo de la C.I.A retirado también forma parte del consejo de Citibank.

Maurice “Hank” Greenberg – El director general de la aseguradora AIG, gerente del tercer grupo inversor del mundo, empezó a cotizar como un posible director de la C.I.A en 1995. FTW reveló la larga conexión de Greenberg y AIG con el tráfico de drogas de la C.I.A y las operaciones encubiertas en una serie de dos partes que fue interrumpida justo antes de los atentados del 11 de septiembre. Las acciones de AIG se han recuperado muy bien después de los atentados. Pueden leer esta historia aquí.

(*) Las “opciones de venta” o “Put Options” son contratos que otorgan al comprador la posibilidad de vender acciones en una fecha posterior. Compradas a un precio nominal, por ejemplo, $ 1,00 por acción, ellas se venden en lotes de 100 acciones. Si están ejercidas, estas opciones ofrecen a su detentor la posibilidad de vender ciertas acciones ulteriamente a un precios fijado cuando el contrato se haga efectivo. Asi, para una inversión de 10.000 dólares, es posible inmovilizar 10.000 acciones de United o American Airlines a $ 100 por acción; el vendedor de la opción está entonces obligado a comprarlas si la opción se ejecuta. Si la acción cae a $ 50 al vencimiento del contrato, el titulario de la opción puede comprar las acciones a $ 50 y venderlas inmediatamente por $ 100 – independientamente de la situación del mercado. Una opción de compra es el reverso de una opción de venta, que es, en realidad, una apuesta derivada sobre el hecho de que el precio de las acciones suba.

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